La cadena de suministro, o supply chain, es un término utilizado para definir un conjunto de procesos que implican el ciclo de producción de un producto determinado, incluyendo diversas etapas como la fabricación, el almacenamiento y el transporte.
Esta operación representa todas las actividades de adquisición de insumos, embalaje, almacenamiento, gestión interna, venta y distribución al consumidor final, etapas básicas por las que pasa un producto dentro y fuera de una organización.
Sin embargo, para que la cadena de suministro funcione correctamente, es necesario invertir en una buena infraestructura de maquinaria, sistemas y profesionales cualificados. Además de la integración de la red industrial, con el objetivo de optimizar la comunicación entre proveedores y socios.
¿Quieres saber más sobre las etapas de la cadena de suministro y sus impactos en este escenario de transformación? Sigue leyendo.
¿Cuáles son las etapas de la cadena de suministro?
Debido al aumento del consumo y a los diversos desafíos para la obtención de materia prima, el sector industrial exige nuevos enfoques inteligentes para realizar la gestión de riesgos y posibles interrupciones en los procesos de producción, almacenamiento y transporte.
Esto se debe a que es necesario dimensionar la producción y gestionar algunos requisitos como el uso de materia prima y la planificación, buscando una mayor flexibilidad en las formas de entregar productos exclusivos al consumidor final con agilidad y eficiencia.
En la producción, es necesario conocer la demanda del mercado y las necesidades de los clientes, direccionando los productos y materiales a producir y utilizar, además de considerar la externalización de algunos servicios y la digitalización de los procesos.
Por otro lado, cuando se trata de almacenamiento, es necesario contar con una planificación de inventario eficiente, considerando el lugar y el tiempo de permanencia de cada artículo para equilibrar el exceso y la falta, minimizando costos y sin impactar el servicio incluso con alta demanda.
Por último, en la etapa de transporte de los productos es necesario contar con un buen equipo y una buena gestión del tiempo, además de tener plazos establecidos, planificación interna y utilizar la tecnología en la optimización de rutas.
Nuevas formas de pensar la cadena de suministro
En la cadena de suministro del escenario actual, es necesario reevaluar la operación para hacerla más duradera y diversificada, principalmente debido a la pandemia y a las presiones geopolíticas, aumentando la resiliencia en la capacidad de producción.
Este es un paso importante para repensar la cadena de suministro en el futuro, pero es necesario equilibrar los costos con una gestión eficiente de los riesgos, adoptando nuevas estrategias más expansivas en relación con la flexibilidad y el potencial de las tecnologías disponibles.
Una buena manera de alcanzar estos resultados es utilizar herramientas para rastrear mercancías y componentes en cada etapa, conectándolas con la gestión de inventario y almacenamiento.
Además, en cuanto al transporte, es posible utilizar la inteligencia artificial y el aprendizaje automático para identificar tendencias a través de los datos.
La tecnología como aliada
En este contexto, la tecnología es esencial para mejorar la gestión de la cadena de suministro, ya sea controlando todos los procesos, identificando o anticipando posibles inconsistencias, fallas y otros aspectos que ayudan a orientar la planificación según la demanda.
Es decir, esta es una tarea sistémica que depende de una comunicación eficaz, conectando a todos los profesionales y recursos disponibles para una visión optimizada de las actividades de la empresa, principalmente en la automatización de los procesos.
La tecnología ayuda en la gestión mediante herramientas que hacen que la planificación sea más asertiva sobre los recursos y la creación de estrategias de control más efectivas, que:
- Mapean todos los procesos;
- Aportan datos y estadísticas sobre el desempeño de las actividades;
- Mejoran el acceso y la monitorización de los indicadores de rendimiento.
Just in time
El just in time es una técnica de gestión de la producción y un tipo de metodología lean utilizada para aumentar la eficiencia productiva, reducir costos y desperdicios, ayudando en la gestión de los procesos en toda la cadena de suministro.
La metodología parte del principio de producción, transporte, venta y adquisición bajo demanda, evitando el exceso de inventario, creando, almacenando y controlando pedidos que cubren la demanda real de la empresa.
De esta manera, es posible estandarizar los procesos e integrarlos con otros sectores, produciendo mercancías personalizadas. También es posible:
- Reducir desperdicios: contribuye a una producción más ágil, optimizando el uso de materias primas para atender los pedidos;
- Optimizar la producción: como los productos se priorizan según la demanda real, es posible mapear y definir el proceso con mayor claridad y aportar más calidad;
- Aportar mayor eficiencia: fomenta la creación de una cultura organizacional con mejora continua y una mejor planificación;
- Estandarizar los procesos: proporciona una comunicación más efectiva para que todo transcurra sin cambios constantes en el alcance.
En este sentido, el just in time tiene una relación directa con la supply chain en la medida en que optimiza los recursos, refina la planificación y aporta mayor eficiencia a la producción, reduciendo así los desperdicios en toda la cadena de suministro.
Impactos de la transformación de la cadena de suministro
Como habrás notado, la tecnología está generando innumerables impactos en la cadena de suministro, principalmente con el uso cada vez mayor de plataformas que ayudan a conectar la gestión y los procesos de forma inteligente.
Los procesos de producción, almacenamiento y transporte se están transformando y optimizando. Se espera que surjan en el mercado nuevas herramientas que conecten la fábrica de extremo a extremo.
Es posible tener un mejor control sobre todas las etapas de la cadena de suministro, desde el inventario hasta la entrega al consumidor final, estrechando la relación con los clientes y aportando un seguimiento más preciso de las etapas de entrega.
Además, cada vez surgen más herramientas específicas para el sector, que contribuyen a la gestión de riesgos, la conectividad entre áreas y la simplificación de actividades, sustituyendo diversas tareas manuales y mejorando la toma de decisiones en los procesos de fabricación.
Por lo tanto, una buena estrategia de cadena de suministro puede conducir a una producción mucho más consciente y conectada, con costos reducidos, que en conjunto aportan importantes diferenciales competitivos.
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