El trabajo superfluo o gold plating se conoce dentro de la ingeniería de software como la adición de características a un sistema que no fueron solicitadas por el cliente (más funcionalidades, más calidad, mejor rendimiento, etc., de lo acordado). Normalmente esto ocurre porque el desarrollador cree que las nuevas funcionalidades aportarán más valor al sistema, lo cual puede no coincidir con la perspectiva del cliente.
El resultado del trabajo superfluo suele ser el desperdicio de tiempo debido a la pérdida de enfoque de los desarrolladores, además de acarrear el riesgo de convertirse en un punto adicional de fallas en el sistema. Si no se combate, puede provocar un aumento de costos y retrasos significativos en el proyecto.
La Guía PMBOK® presenta la disciplina de Gestión del Alcance para definir qué trabajo es necesario y garantizar que todo ese trabajo, y solo ese trabajo, sea realizado. El alcance debe definirse, aclararse y aprobarse formalmente antes de iniciar el trabajo. El control de esta disciplina es fundamental para evitar el trabajo superfluo. Como ejemplo, tenemos la reunión de inicio del proyecto (kick-off) al final de la planificación y comienzo de la ejecución para verificar el alcance del proyecto junto con los interesados (stakeholders). Otro ejemplo es la especificación de los paquetes de trabajo (una actividad de la gestión del alcance), que debe elaborarse de forma clara y objetiva para que se entienda correctamente y sin interpretaciones dudosas.
Ambos ejemplos implican comunicación y, en la gran mayoría de los estudios, las comunicaciones son el problema más frecuente en la gestión de proyectos. La disciplina de Gestión de las Comunicaciones también está definida en la Guía PMBOK®, ya que la comunicación en los proyectos es compleja y exige una planificación efectiva. Saber qué divulgar, cómo divulgarlo, a quién, con qué periodicidad y a través de qué medio son componentes básicos de un plan de comunicación, cuya elaboración, actualización y seguimiento son responsabilidad del director del proyecto.
Se debe intentar utilizar varios canales de comunicación, como la comunicación visual —que es el uso de dibujos, símbolos y gráficos— debido a su facilidad de comprensión y memorización. Un ejemplo típico es el cronograma, que debe actualizarse con la mayor frecuencia posible y ponerse a disposición de todos los participantes del proyecto para que todos sepan qué se debe hacer y cuándo. Además, es una forma de obtener el compromiso de los responsables y participantes en las actividades.
También vale la pena recordar que lo obvio siempre debe decirse. Es decir, comunicar lo que es y lo que no es la cobertura del alcance del proyecto. Un buen plan de comunicación puede ser la clave para que la ejecución y el control del proyecto sean exitosos.
Referencias: http://www.slideshare.net/ander-san/gerncia-de-projetos-caso-do-reino-perdido Accedido el 03/04/2013 https://es.wikipedia.org/wiki/Gold_plating Accedido el 03/04/2013 http://www.artigonal.com/ger-de-projetos-artigos/comunicacao-e-causa-de-problemas-em-projetos-1845902.html Accedido el 03/04/2013 MULCAHY, Rita. Preparatorio para el Examen PMP, Sexta Edición Alineado con la Guía PMBOK Cuarta Edición. RMC Publications Inc, 2009.
