Un Plan de Continuidad Operativa (PCO) es un documento que define los procedimientos para reducir el tiempo de inactividad de un sistema o servicio esencial para el negocio.
Su objetivo es asegurar la continuidad de las actividades clave de una empresa y, con ello, mitigar los perjuicios que causaría la interrupción de sus operaciones. El PCO es una planificación de las respuestas que la empresa dará a las amenazas y riesgos que pueden comprometer su negocio, a diferencia del Disaster Recovery Plan.
En el post de hoy, aprenderemos cómo poner en práctica el Plan de Continuidad Operativa. ¡Eche un vistazo!
Siga las recomendaciones del PCO
Cuando el Plan de Continuidad Operativa debe ponerse en práctica, significa que algo está amenazando la disponibilidad de un servicio esencial para las actividades de la empresa.
A menudo, la primera reacción de TI ante este tipo de evento es la desorientación. Pero si existe un PCO bien definido, es muy probable que contenga una recomendación eficiente.
Parece obvio, pero muchas veces, en el calor de una crisis, los gerentes olvidan que existe este documento, hecho precisamente para guiar una respuesta rápida a los riesgos que rodean la operación. Por lo tanto, siga las recomendaciones del plan y ponga al equipo en acción.
Esté preparado para amenazas inesperadas
Un Plan de Continuidad Operativa bien redactado intenta identificar y anticipar respuestas a las principales amenazas para el negocio. Desde el punto de vista de TI, es normal que en este plan se mencionen riesgos como caídas de conexión, sobrecarga del sistema e incluso desastres naturales: incendios, inundaciones, descargas eléctricas, etc.
Pero al momento de llevar el PCO a la práctica, el responsable del mismo debe ser consciente de que ni siquiera la mejor planificación posible coincidirá totalmente con la realidad.
A veces, un PCO puede sugerir una respuesta inviable. Si la empresa sufrió una caída de conexión causada por un camión que chocó contra un poste en la calle, por ejemplo, el uso de una conexión secundaria que compartía la misma estructura para su red no resolvería el problema.
Pero el hecho de que existan incertidumbres como estas —que escapan de la planificación— no significa que el PCO pierda su valor. Por el contrario: al estructurar el plan, es posible (y recomendable) intentar prever la mayor cantidad de contratiempos posible. De este modo, el PCO sigue siendo importante para guiar la reacción ante el riesgo materializado y también puede servir de inspiración para otras soluciones.
Considere siempre alternativas de contingencia
Es naturaleza de muchos gerentes de TI evitar soluciones provisionales y optar por lo que sea más estable y definitivo. Pero cuando hablamos de una crisis, es necesario considerar alternativas que quizás no sean tan duraderas, pero que mantendrán la continuidad operativa hasta encontrar la solución definitiva.
Normalmente, esto se planteará como una opción en el propio PCO. Si una empresa sufre un corte de energía, por ejemplo, se espera que cuente con sistemas UPS (no-breaks) para evitar la interrupción de los servicios.
Pero esta es una solución provisional: en poco tiempo, será necesario accionar generadores para dar continuidad al suministro de energía eléctrica. Y la medida sigue siendo paliativa, ya que, mientras los generadores estén funcionando, el equipo debe buscar una forma de restablecer el suministro normal.
Y usted, ¿está preparado para poner su Plan de Continuidad Operativa en práctica? ¡Consulte en nuestro blog más consejos sobre cómo garantizar una respuesta rápida y eficiente en situaciones críticas!
