La práctica de BYOD (Bring Your Own Device, o «traiga su propio dispositivo») ya era común incluso antes de recibir esta denominación. Su uso consiste en aumentar la movilidad en el entorno corporativo, otorgando a los profesionales la libertad de utilizar sus propios dispositivos —smartphones, tabletas, portátiles— durante el horario de trabajo para acceder a información en los sistemas de la empresa.
El concepto surgió en 2009 para promover la interacción entre los equipos y aumentar la satisfacción en el entorno organizacional, permitiendo la elección del aparato con el cual cada colaborador desempeñaría sus funciones. Pero el BYOD cobró fuerza con la expansión de la conducta mobile, y por eso se ha adoptado en el ámbito corporativo como una posibilidad para optimizar la gestión de infraestructura de TI.
En este artículo, presentaremos consideraciones sobre este acontecimiento y métodos de implementación que garanticen la seguridad de los datos de la empresa. ¡Eche un vistazo!
1. Considere el BYOD en las políticas internas
Las tasas de adopción del BYOD corporativo varían según la región y el sector. Pero, según estimaciones de analistas, dichas tasas alcanzaron entre el 40% y el 75%, impulsadas principalmente por smartphones y tabletas.
Para que la implementación de esta estrategia tenga éxito, es necesario determinar una Política de Seguridad de la Información (PSI) estricta, con un fortalecimiento en todos los niveles. Esta debe abarcar desde la recopilación de datos hasta su transmisión, procesamiento, almacenamiento y uso.
Este proceso también exige buenas prácticas. Esto significa incorporar rutinas de seguridad en el día a día de los colaboradores y en los programas de formación, priorizando la conciencia de la responsabilidad como un factor de seguridad en el trabajo.
Los índices de incidentes digitales comprometen los niveles de confiabilidad de toda la empresa. Por ello, incorpore puntos relacionados con la preocupación por la seguridad de los datos en la evaluación de desempeño de cada colaborador.
2. Estructure una arquitectura de seguridad
El proceso de implementación debe considerar factores relacionados con el GRC (Gobernanza, Riesgos y Compliance), que aclara cuestiones como la forma de abordaje, el control de los requisitos de seguridad de la información, los costes de mantenimiento de los dispositivos y las restricciones horarias para acceder al sistema organizacional.
Para establecer políticas estrictas y reducir los incidentes de TI, es necesario estructurar una arquitectura de seguridad basada en metodologías reconocidas. Un ejemplo es la Norma ISO 27002, que describe buenas prácticas para la gestión de la seguridad de la información.
De este modo, es posible aprovechar las ventajas de la estrategia sin perjudicar el nivel de criticidad de los sistemas. No se puede permitir que las vulnerabilidades afecten al rendimiento de la infraestructura de TI y de los usuarios, quienes son los principales agentes permisivos de intrusiones como los ataques de phishing por correo electrónico, por ejemplo.
Según el Informe de Tendencias de Incidentes y Riesgos Cibernéticos, se registraron más de 350 mil incidentes de TI en 2017. De estos, el 93% se podría haber evitado con actualizaciones, bloqueo de correos electrónicos y formación de los colaboradores.
3. Establezca reglas para el uso del correo electrónico corporativo en los dispositivos propios
La confidencialidad de los correos electrónicos corporativos está garantizada por la jurisprudencia. Este principio instituye la responsabilidad de la empresa sobre la dirección de su propiedad, incluido su contenido, por lo que todos los usuarios son susceptibles de supervisión.
Esto ya no ocurre con el correo electrónico personal, un medio que cuenta con protección de la privacidad. Por esta razón, es necesario establecer reglas que garanticen la seguridad de la información de acuerdo con el tipo de acceso.
4. Instituya el compliance
Para que el BYOD sea exitoso, los colaboradores deben ser conscientes de las responsabilidades de los contenidos a los que acceden. Sin embargo, esto requiere amparo legal, reafirmado mediante procedimientos de seguridad. Por lo tanto:
- Recoja firmas en los términos de responsabilidad;
- Instituya el uso de contraseñas personales para el bloqueo automático de los dispositivos;
- Instale en los dispositivos los mismos sistemas operativos y de protección (antivirus y cortafuegos) utilizados por la empresa;
- Exija copias de seguridad periódicas en la nube.
Como podemos observar, el mayor desafío para instaurar el BYOD en la cultura organizacional es garantizar la preservación de la información compartida. Este proceso puede facilitarse adecuadamente mediante una política de uso, controles de acceso y la reestructuración de redes privadas virtuales (VPN).
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