No solo pensando en bases de datos, sino en general, la gestión eficiente de un entorno de TI es una tarea verdaderamente desafiante. Dada la complejidad de los activos que se deben controlar, los recursos que se deben administrar, además de la diversidad de entornos, lenguajes de programación, administración de bases de datos y soluciones de conectividad.
El gestor de TI siempre está preocupado por tener un entorno donde pueda conseguir el máximo control o previsibilidad, ya sea de incidentes, problemas o incluso cambios derivados de la sustitución de activos. También puede ocurrir la actualización de algún software, desde el sistema operativo de algún servidor hasta las versiones de programas actualizadas por el proveedor de los softwares utilizados en la empresa.
Uno de los entornos más importantes que se deben administrar y que a menudo se pasa por alto está relacionado con las bases de datos en uso. Los SGBD, o Sistemas de Gestión de Bases de Datos, son una realidad en la gran totalidad de los entornos de TI, ya sea en pequeñas, medianas o grandes empresas.
Tener una solución de Service Desk que pueda gestionar con efectividad el entorno de TI, incluidas las bases de datos, anticipándose a problemas e incidentes, es el objetivo de todo gestor de TI. Esto le permitirá disponer de más tiempo para dedicarse a las mejoras que se deben implementar, así como a estar alineado con el negocio de la empresa y ser un socio activo en los proyectos de la alta dirección.
Las bases de datos mal diseñadas pueden ser responsables de problemas de indisponibilidad de servicios, baja rendimiento y, en casos más extremos, pérdida de información. Esto se convierte en algo catastrófico en términos de negocio y, eventualmente, en su continuidad, dado que algunas empresas ya han cerrado sus puertas al perder toda su historia financiera, contable y cartera de clientes debido a la pérdida de sus datos. Por eso, enumeramos a continuación:
Los principales errores que debemos evitar en la gestión de una base de datos:
1. No tener una política de respaldo (backup)
Esta es, para empezar, la mayor preocupación que debemos tener: una política de respaldo de nuestra base de datos, definida y registrada. Debe abordar las rutinas de respaldo, los soportes de almacenamiento, la política de retención y las técnicas de restauración de los datos.
Muchos modelos de negocio pueden permitir la indisponibilidad de sus sistemas durante minutos u horas con poca pérdida financiera, pero perder totalmente los datos es algo inadmisible, principalmente cuando el valor del negocio actualmente reside en la información.
La política de retención indicará durante cuánto tiempo se deben guardar los datos. Esto dependerá del tipo de negocio y de lo acordado entre la administración y el área de TI.
2. Proporcionar productos no licenciados
El uso de software no licenciado puede ser un gran problema cuando se trata de contar o no con el soporte del proveedor para resolver errores (bugs) del sistema o aplicar correcciones (conocidas como parches o patches).
Algunas versiones de productos comerciales tienen opciones gratuitas, pero con limitaciones de recursos. Por lo general, se modera el número de procesadores utilizados, la cantidad de memoria o el tamaño máximo de la base de datos.
A la hora de definir la solución de base de datos, es imprescindible tener en cuenta la posibilidad de necesitar contactar al fabricante para solucionar posibles defectos del software.
3. Realizar un dimensionamiento mal estimado
Un sistema de base de datos requiere la intervención de un especialista para dimensionar los recursos que se van a utilizar, así como el ajuste (tuning) de la base de datos. Las instalaciones estándar no funcionarán en un entorno real en la gran mayoría de los casos.
Algunos elementos que deben analizarse y dimensionarse correctamente son:
- Configuraciones de la cantidad de memoria que utilizará la base de datos;
- Cantidad de procesadores;
- Tamaño en disco;
- Cantidad de sesiones que se pueden abrir;
- Ajuste del sistema operativo del servidor que aloja el SGBD.
Si se omite esta parte, se corre el riesgo de tener un sistema que quede indisponible constantemente, mientras el equipo de TI intenta por todos los medios encontrar la causa de las caídas constantes.
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4. Mantener versiones desactualizadas
Por lo general, el proveedor de un SGBD permite instalar la versión básica para pruebas. Dependiendo de la solución, es necesario aplicar los parches de corrección, los cuales resuelven problemas que van desde la incompatibilidad con algunas características del sistema operativo hasta correcciones en el lenguaje de la propia base de datos.
Estos parches, por regla general, resuelven problemas de inestabilidad o comportamiento anormal de la aplicación. Sin embargo, en muchos casos, los sistemas se ejecutan sobre la versión pura sin correcciones, lo que representa riesgos de caídas y errores del sistema.
5. No monitorizar el entorno
Un sistema de bases de datos tiende a crecer con el tiempo, ya que evidentemente almacena la información acumulada. Esto exige una política de almacenamiento y, en consecuencia, un sistema de monitorización que verifique el crecimiento de la base de datos.
Además, se deben monitorizar el consumo de CPU, la memoria, el tiempo de respuesta de las consultas y otras métricas. De este modo, se garantiza que el servidor funcione a su plena capacidad.
6. No invertir en seguridad
Un servidor de bases de datos, como ya hemos comprendido, es un activo bastante sensible y estratégico. Por lo tanto, el acceso a este debe estar reservado únicamente a personas con las credenciales adecuadas, como el administrador de la base de datos, el administrador de sistemas y otros definidos por la política de seguridad de la empresa.
El uso de contraseñas seguras y no conocidas es un requisito de seguridad básico para evitar que alguien tenga la ocurrencia de reiniciar el servidor en pleno día, por ejemplo. Por su parte, el acceso a los datos está definido por las reglas de negocio a través de las aplicaciones que utilizan la base de datos.
En este punto, la seguridad se implementa mediante las reglas de la empresa, que también debe contar con una política de auditoría de las acciones realizadas. Dicha política debe incluir los registros de inicios de sesión, la dirección IP de la estación, la fecha de la modificación y el registro de los datos alterados.
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7. Permitir la falta de redundancia
Podemos tener respaldos (backups), políticas de seguridad y muchas acciones preventivas; sin embargo, si nuestra base de datos es del tipo standalone (una sola instancia), estamos expuestos a sufrir indisponibilidad cada vez que surja un problema o sea necesario reiniciar el servicio debido a la aplicación de parches, actualizaciones o un reinicio programado.
Un entorno conocido como clúster, con al menos dos nodos, garantiza la disponibilidad del sistema. Cuando uno de los servidores queda fuera de línea, el otro asume el control y responde a las solicitudes.
En definitiva, contar con un sistema de bases de datos monitorizado nos garantizará un entorno estable, robusto y con un mínimo de incidentes de indisponibilidad. Si te ha gustado el artículo, deja tu comentario.
