La cultura de la innovación se asocia frecuentemente con la inserción y el desarrollo de nuevos productos, respaldada por procesos más eficientes. Aunque este concepto no es erróneo, debe implementarse de forma orgánica en la cultura organizacional de la empresa, mediante metodologías de trabajo perfeccionadas, personas motivadas y networking.
Según un informe publicado en 2016, Brasil ocupa una posición intermedia entre los países cuyos negocios son impulsados por la eficiencia — caracterizados por el avance de la industrialización y ganancias de escala, con predominio de organizaciones intensivas en capital.
Sin embargo, los países económicamente más avanzados, como Estados Unidos, Australia y Canadá, son impulsados por la innovación — intensivos en conocimiento y modernización del sector servicios.
En este contexto, las empresas de todos los segmentos vienen implementando en sus estructuras laboratorios de innovación, donde ocurren eventos, acciones de hackathon (maratón de programación), dinámicas como gamificación y el uso de herramientas de análisis comportamental. Todo esto con el fin de motivar el proceso creativo y desarrollar métodos internos de forma continua.
¡En este artículo explicaremos cómo se puede implementar la cultura de la innovación en las empresas. Descúbrelo!
Cómo aplicar la cultura de la innovación en la rutina de la empresa
A través de este concepto, los colaboradores pueden identificar cuellos de botella y oportunidades en el día a día de la empresa y, así, sugerir ideas que aporten una perspectiva única sobre las potencialidades que refuercen los objetivos del negocio. Ve a continuación cómo aplicarla.
1. Asume e incentiva una postura de aprendizaje y adaptación constantes
Los colaboradores deben ser incentivados constantemente a compartir sus impresiones y explorar ciertas iniciativas — por más difíciles que sean — sin temer represalias por parte de la gerencia, ya que el objetivo principal es mejorar el entorno organizacional.
Una herramienta interesante en este sentido es la Teoría del 15%, una filosofía en la que la innovación es estimulada al otorgar a los colaboradores un 15% del tiempo de su jornada laboral para dedicarse a nuevos proyectos creativos relacionados con el campo de actividad de la empresa.
Además, según un informe reciente, las empresas que aplican estrategias de compromiso del cliente y adoptan requisitos orientados al usuario (desde la ideación hasta el lanzamiento del bien o servicio) son 2 veces más exitosas que las demás.
2. Busca personas con habilidades y perspectivas diferentes
Ser multidisciplinario es una competencia exigida para el profesional 4.0. En este sentido, es fundamental prepararse a través de cursos, capacitaciones y talleres, así como adquirir habilidades blandas para lidiar con equipos cada vez más diversos, pluralidad de perfiles y diferentes visiones.
Es a través de las particularidades que los proyectos se vuelven más completos e integrales. Asimismo, mediante el job rotation, práctica en la cual los profesionales se integran de forma rotativa en el entorno organizacional, el aprendizaje y las diferentes experiencias se ven favorecidos y ampliados.
3. Promueve un liderazgo diferenciado
Un gestor debe incentivar el surgimiento de nuevos liderazgos mediante mecanismos con criterios meritocráticos. Además, debe delegar responsabilidades, alentar iniciativas, asumir los riesgos inherentes a este nuevo concepto y valorar el empeño de los colaboradores.
Para ello, es necesario crear espacios en las reuniones para discutir las estrategias y reconocer a aquellos que se han esforzado por lograr resultados en este sentido.
También es muy importante saber escuchar e interpretar los comentarios recibidos de todos los stakeholders y analizar las sugerencias presentadas para acortar la distancia entre las prácticas actuales y los objetivos de innovación.
Ventajas de esta forma de gestión
Es sabida la importancia de cultivar la cultura de la innovación, principalmente para que las personas, los elementos y los procesos estén aptos para funcionar en un nuevo contexto organizacional respaldado por el surgimiento de tendencias como el Internet de las Cosas (IoT) y el Big Data.
Además, la cultura de la innovación puede ser responsable de la implementación de procesos más ágiles y esbeltos que eviten el desperdicio de recursos, promuevan la agilidad y fortalezcan las estrategias de la empresa.
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