La creación de políticas de gobernanza de TI y seguridad digital involucra una serie de factores. Las rutinas de respaldo, por ejemplo, deben planificarse teniendo en cuenta el tipo de medio que se utilizará para almacenar información de acuerdo con el perfil del negocio. Por su parte, los procesos de mantenimiento de red deben impedir que las modificaciones hagan que el entorno digital sea menos seguro.
En este sentido, los gestores disponen de dos conceptos para ayudar a definir cada medida que se tomará para hacer que la infraestructura de TI sea robusta y confiable. Denominados RTO y RPO, son indicadores que ofrecen una visión integral de cómo el negocio lidiará con los problemas. ¡Conozca las características de cada uno a continuación!
¿Qué es el RTO?
Acrónimo de Recovery Time Objective (Objetivo de Tiempo de Recuperación), el RTO es un indicador que mide el tiempo máximo que un sistema o una información puede permanecer indisponible tras un fallo.
El RTO ofrece a los profesionales de TI una visión precisa sobre el plazo ideal para que los sistemas de TI se reinicien si ocurre algo en la infraestructura del negocio. Se utiliza en las políticas de respaldo de datos y, en este escenario, ayuda a definir el tiempo entre la replicación de cada información que se guarda en las copias de seguridad.
En los sistemas, también regula el nivel mínimo de disponibilidad que puede tener una aplicación, garantizando la continuidad de los servicios de TI. En el caso de las soluciones críticas, que por lo general deben estar disponibles todo el tiempo, por ejemplo, el RTO tiende a ser menor, lo que indica la necesidad de mantener recursos en redundancia.
¿Qué es el RPO?
Acrónimo de Recovery Point Objective (Objetivo de Punto de Recuperación), el RPO es el indicador utilizado para que la empresa conozca la cantidad mínima de recursos que deben recuperarse en caso de fallos o pérdida de datos.
En una política de respaldo de datos, por ejemplo, indica la cantidad de información que una compañía está dispuesta a perder si ocurre un fallo grave sin que el negocio sufra grandes perjuicios.
A pesar de que lo ideal es poder recuperar toda la información tras un fallo, la empresa no siempre cuenta con los recursos necesarios para ejecutar copias de seguridad continuas. Por lo tanto, es importante definir un intervalo mínimo para la creación de cada respaldo: y es aquí donde entra el RPO, dando a los gestores una noción precisa sobre la cantidad de registros que se pueden eliminar sin que la empresa sufra un perjuicio importante.
¿Cómo ayudan métricas como el RTO y el RPO a la empresa?
Métricas como el RTO y el RPO son cruciales para que la empresa pueda planificar sus políticas de seguridad digital. Es a través de ellas que el sector de TI logra identificar los daños y saber con mayor precisión cuánto tiempo necesitará la empresa para resolver el problema. Esto permite reducir al máximo los daños causados, ya que las políticas de mitigación de riesgos podrán abordar los daños mediante procesos inteligentes.
Esto hace que la planificación sea más eficaz, creando una forma más precisa de garantizar el mantenimiento de los servicios del negocio tras fallos y ataques. Así, integradas en el Programa de Administración de Crisis, impedirán que los perjuicios ocurran con frecuencia.
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