La creación de una gestión de TI proactiva es señalada por muchos expertos como una forma de hacer que el entorno corporativo sea más eficaz y con una cantidad menor de problemas. En empresas donde esto ocurre, el impacto causado por la interrupción de servidores, caída de sistemas o fallas de seguridad tiende a ser menor, ya que los técnicos podrán rastrear los puntos que necesitan atención con más agilidad y, de este modo, aplicar las correcciones rápidamente.
La gestión de TI proactiva va en contra de una rutina de mantenimiento de software en la que los problemas se solucionan únicamente después de su ocurrencia. Busca identificar problemas rápidamente, de tal forma que su impacto en la ejecución de los servicios sea el menor posible.
Sin embargo, su adopción puede traer diversos desafíos para la empresa. ¿Quieres conocer los principales? Entonces, ¡acompaña nuestro artículo!
1. Integración entre los equipos de soporte y de monitoreo
La integración entre profesionales es una de las claves para la creación de un entorno de trabajo con alta colaboración y eficiencia. En este sentido, los gestores deben trabajar para que todos los profesionales actúen juntos en la búsqueda de soluciones y en el intercambio constante de información relevante para el servicio del sector. Esto incluye, en especial, a los equipos de soporte al usuario y de monitoreo de infraestructura.
Los equipos responsables de las actividades de monitoreo de recursos son fundamentales para la proactividad de la gestión de TI. En este escenario, siempre que se identifiquen fallas, los profesionales que actúan en el soporte deben ser informados. Así, en caso de que algún usuario se vea afectado, el responsable de atender el ticket podrá ofrecer un feedback más preciso.
En los momentos en que los servicios sean interrumpidos para el cambio de equipos o la implementación de mejoras, los profesionales responsables de la atención de tickets también deben ser notificados. De esta forma, podrán emitir comunicados y planificar acciones para ayudar a otros colaboradores a lidiar con las eventuales indisponibilidades de herramientas.
Vale la pena destacar, también, que los responsables del soporte deben alertar siempre a los técnicos de monitoreo sobre los problemas eventuales que enfrenten los usuarios. Así, podrán aplicar correcciones más fácilmente, además de tener una visión más amplia del funcionamiento de los servicios de TI.
2. Implementación de soluciones de monitoreo en una gestión de TI proactiva
La implementación de herramientas que permiten el monitoreo de la infraestructura de TI es un paso fundamental para cualquier empresa que busca una gestión de TI proactiva. Para que se realice con eficiencia, se debe llevar a cabo una gran planificación, de tal manera que los técnicos puedan adaptarse rápidamente a los nuevos software. Así, podrán ser aprovechados al máximo, con un bajo número de errores y problemas causados por la falta de entrenamiento o conocimiento de la solución utilizada.
La implementación de soluciones de monitoreo se puede realizar en varias áreas. Los equipos de red pueden ser monitoreados para la identificación temprana de fallas o problemas de rendimiento. Por otro lado, el seguimiento continuo de los sistemas corporativos permite la identificación rápida de problemas de disponibilidad, lo que reduce el tiempo necesario para la restauración de los servicios.
3. Adopción de herramientas de análisis de datos
El análisis de datos debe ser realizado continuamente por las empresas que pretenden crear un flujo de mejora continua en sus rutinas de gestión. Los registros (logs) creados por las herramientas de monitoreo pueden ser procesados para que los gestores de TI logren identificar patrones, cuellos de botella operativos y vulnerabilidades que puedan impactar en el trabajo de los profesionales del sector. Una vez que los problemas hayan sido identificados, se deben adoptar medidas para solucionar las fallas existentes.
Las rutinas de análisis de datos también pueden servir para que la empresa logre evaluar el impacto de los cambios realizados. Esto se hará identificando ganancias de productividad, reducción en el índice de errores y ampliación del grado de disponibilidad de las herramientas corporativas. Así, la empresa será capaz de evaluar el éxito de sus estrategias y cómo estas fueron capaces de mejorar el entorno corporativo.
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4. Entrenamiento de profesionales y realización de feedbacks
El entrenamiento de los profesionales de TI debe realizarse con regularidad. Siempre que se adopten nuevas soluciones, rutinas operativas o métodos de gestión, el gestor debe asegurarse de que toda la información nueva esté alineada entre el equipo. En este sentido, la capacitación es una estrategia simple para hacer que la implementación de nuevas prácticas sea más eficaz.
Al destinar algunas horas de trabajo regularmente, el gestor de TI puede proporcionar retroalimentación (feedback), consejos sobre nuevas herramientas y ayudar a resolver dudas. El entrenamiento se puede realizar con todos los profesionales o de forma individual. En todos los casos, es importante garantizar que todos hayan absorbido el máximo conocimiento posible, nivelando así la calidad de las actividades de todo el equipo.
5. Equilibrio entre reactividad y proactividad
El equilibrio entre la reactividad y la proactividad es uno de los mayores desafíos que enfrentan los gestores de TI. Una buena gestión de TI agregará, principalmente, valor a las actividades del negocio. Ante esto, se debe mantener un balance entre las diferentes rutinas de gestión, de tal forma que todas las actividades se mantengan con alta calidad y en un proceso de optimización continua.
Una gestión de TI altamente reactiva tendrá mayor dificultad para solucionar problemas y, posiblemente, tendrá un largo plazo de respuesta ante solicitudes simples. De esta forma, se crea un entorno en el que los incidentes se gestionan con un gran impacto para el funcionamiento del negocio. En consecuencia, el número de errores en los procesos de resolución de problemas (troubleshooting) tiende a ser mayor.
Por otro lado, un enfoque excesivo en la proactividad puede aumentar significativamente la carga de trabajo de la empresa, creando dificultades en la distribución de tareas y en la mejora de las rutinas. Los incidentes pequeños y grandes pasan a ser tratados con el mismo grado de prioridad y, con ello, la carga del sector se vuelve excesiva.
Ante esto, los gestores de TI deben buscar el equilibrio entre los procesos proactivos y reactivos. Todo el sector debe trabajar con el soporte de una documentación sólida, herramientas de alta capacidad y con una buena integración. De esta manera, será posible definir correctamente la prioridad para cada ticket y determinar qué sistemas necesitan ser monitoreados continuamente.
A largo plazo, una buena gestión de TI alineará sus objetivos con las estrategias del negocio, ayudando a los profesionales a innovar más y a crear servicios de alto valor. Así, la empresa se mantendrá competitiva y capaz de generar un flujo continuo de ingresos.
Y tú, ¿cómo haces para mantener tu sector de TI proactivo? ¡Deja tu comentario y comparte con nosotros tus técnicas!
